— Llegamos — interrumpe, sacándome de mis pensamientos con un tono enérgico.
Miro por la ventana y veo que nos encontramos justo frente al restaurante.
— Espera aquí un momento.
Aprovecho ese instante para tranquilizar el caos de emociones que su presencia despierta en mí, pero sé que debo mantenerme al margen. No puedo permitir que su galantería me arrastre tan rápidamente.
Él sale del auto y da la vuelta, colocándose frente a mi puerta. La abre con un gesto elegante y extiende su mano para a