LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 50: El Sacrificio de la Tierra Sedienta
La victoria sobre Mordecai y su horda de bandidos dejó un rastro de ceniza y amargura que el viento de las tierras altas no lograba disipar. Aunque los cuerpos habían sido retirados y la sangre lavada de las piedras del porche, el valle parecía haber entrado en un luto silencioso. El cielo, antes de un azul vibrante, se tornó de un gris metálico y opresivo, y con él llegó una sequía implacable que no respondía a las l