LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 51: El Fantasma de los Muros de Piedra
La lluvia persistió durante tres días y tres noches, un diluvio purificador que lavó las cenizas de la batalla de Mordecai y devolvió al valle su fragancia a tierra mojada y jazmín silvestre. El manantial, recuperado tras el sacrificio de barro y voluntad, borboteaba con una fuerza renovada, llenando los canales de riego y devolviendo el verde esmeralda a los huertos. Gabriel y Aura disfrutaban de una tregua bendita; e