LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 49: El Regreso de los Dioses de Barro
El aire en el interior de la cueva sagrada se volvió denso, cargado de una humedad eléctrica que no provenía de máquinas, sino de la exhalación misma de la tierra. Gabriel y Aura estaban fundidos en el altar de piedra, sus cuerpos entrelazados en una sofisticación erótica que había dejado de ser un simple acto de consuelo para convertirse en una comunión con lo ancestral. En el clímax de su unión, Gabriel no solo sintió