La oficina de Aura en la Torre Vane se había transformado en un búnker de alta tecnología. Las paredes de cristal, que antes ofrecían una vista panorámica del éxito, ahora estaban cubiertas por persianas blindadas que mantenían el mundo exterior a raya. Aura estaba sentada frente a su escritorio de obsidiana, el mismo donde Julian la había poseído tantas veces, pero ahora el espacio le pertenecía solo a ella. Sus ojos, enrojecidos por la falta de sueño pero encendidos por una furia fría, escane