Mundo ficciónIniciar sesiónOlivia fue a dejar a la pequeña eme la cama mientras Sebastian apagaba las luces y aseguraba las puertas. El joven sirvió un par de cervezas calientes y la llevó a la habitación Olivia llevaba un pijama de seda que estaba seguro le hacía sentir como que se congelaba, sin embargo seguía viéndose como un ángel, la mujer más guapa de la vida. Era tan impresionante verle, aquella cascada de pisos largos y rojos, los ojos impresionantemente grandes que le añadían un aspecto dulce e inoce







