Un recuerdo que lo cambia todo.
Isabella estaba sorprendida porque el plan que tenía cuando aceptó tomar una siesta junto a Emiliano era fingir que iba a dormir hasta que él lo hiciera, pero la que terminó durmiendo en lugar del infante fue ella.
Aún se estaba tallando los ojos y cuando escuchó la puerta principal ser abierta, soltó un bufido de hastío:
—¡Ya regresó!
—Las horas sin él fastidiando pasan demasiado rápido— se quejó mientras cerraba los ojos y minutos después decidió salir de su aposento encontrando que en la sa