Jugando con la mente del enemigo.
David frunció el ceño cuando escuchó la voz gruesa de ese hombre que le respondió el mensaje de manera amenazante, ya que consiguió el número de Isabella y tenía por seguro que no es un número desconocido.
“Quién demonio eres para responder un teléfono que no te pertenece” — Rabió el muchacho mal educado.
Maximiliano se echó a reír quedamente cuando escuchó el audio.
“Soy Maximiliano Gil, el mismo demonio que puede hacer tu vida un infierno si continúas molestando a mi mujer” — le respondió co