Ironías y sentimientos.
Isabella veía a Maximiliano a los ojos buscando algo que le indicase que él lo estaba haciendo a propósito, pero la mirada fría que él mostraba no la dejaba ver más allá, era como si creara una barrera de puro hielo, tan grueso que ni taladrando podría romperla.
—¿¡Te sorprendes!?— le preguntó expectante y ella arrugó el entrecejo sin responder a lo que fuera que sea su propósito, porque no sabía si la estaba enfrentando o poniendo a prueba.
—Hace cinco años tenía una relación con una mujer, qu