En el amor todo se vale.
Isabella no regresó al departamento, puesto que ahora tenía otra preocupación sumada a la que ya le atormenta y es que no quiere ser producto de un nuevo cotilleo de la prensa amarillista. No pasó mucho cuando vio a Oliver que se aproximaba, y al contrario de lo que esperaba, él llegó muy calmado y sin el rostro sudado, pero sobre todo sin gesto de enfado o irritación.
—¿Lo atrapaste? — le preguntó con inquietud y Oliver desvió la mirada antes de responder.
—No pude, me fue imposible hacerlo— r