Celeste.
Estando en el patio de la cabaña de Kael, me encontré con Samanta. Ella se veía deprimida, sentada en una banca de cemento debajo de un gran árbol que aportaba sombra.
Me acerqué y notó mi presencia.
—¿Estás bien? —pregunté, sentándome a su lado.
—No sé cómo haré para olvidar lo que siento por Kael —resopló, llevando una mano a su pecho.
—Un rechazo puede ser algo muy fuerte y doloroso. Te entiendo completamente —Traté de regalarle mi mejor sonrisa—. Luther me hizo creer que me am