C17 - Abuela.
Eva permanecía de pie frente a su casa, con la mirada fija en el coche de Valeria. El viento helado de la mañana agitaba su cabello, pero ella apenas lo sentía. La incertidumbre pesaba en su pecho como una losa.
— ¿Estás segura? — preguntó, mirándola con el ceño fruncido —. No quiero que te quedes sin auto por mi culpa.
Valeria rodó los ojos, apoyó un brazo sobre el volante y esbozó una sonrisa confiada.
— Voy a tomar uno del garaje de mi primo o de mis tíos. No te preocupes por mí. — Su voz er