Milio arrancó con cuidado el dibujo que había hecho durante la cena y se lo entregó a Lisa como un regalo inesperado.
Ella lo recibió y al desplegar la hoja, quedó atónita. Era un retrato suyo. Aunque estaba en blanco y negro, Milio había logrado capturar cada rasgo suyo, incluso el pequeño lunar en su labio.
Ese detalle la descolocó por completo y la hizo sonrojar aún más.
—¡¿C-cómo pudiste hacerlo tan rápido?! —exclamó, con los ojos abiertos.
—No es mi mejor dibujo, pero prometo hacer un