Liam entró al hospital con el corazón acelerado. Las paredes blancas y el olor a desinfectante parecían empeorar el nudo en su estómago.
Mientras caminaba por el pasillo hacia la habitación de Nolan, no podía dejar de pensar en Alaia y en cómo todo se estaba desmoronando. Había venido a decirle a Nolan lo que iba a hacer, pero no estaba seguro de cómo reaccionaría él.
Cuando llegó a la puerta de la habitación de Nolan, respiró profundamente antes de golpear suavemente. La puerta estaba entr