Las palabras de Liam impactaron a Agnes como una bofetada. Su rostro palideció y sus manos temblaron, pero trató de mantener la compostura.
—Soy tu Luna —espetó, con la mandíbula tensa—. Soy tu esposa, y como tal, tengo el derecho de preocuparme por tu bienestar y el de nuestra manada.
—Conque eres mi Luna, ¿eh? —su tono era ácido—. Entonces dime, ¿dónde está el hijo que debías darme? Porque ambos sabemos bien que Logan no es tu hijo biológico.
Agnes quedó congelada, su boca se abrió, pero no