—¿Estás celosa? —dijo con tono inquisitivo.
Ella rió sin humor por su pregunta, rodando los ojos sin poderlo evitar.
—¿Yo? —su tono era de incredulidad—. ¿Qué tengo yo que celarle a ese fósforo con tetas postizas?
La comparación le causó gracia a Nolan, quien esbozó una pequeña sonrisa y la miró fijamente para intentar ver más allá de esa dura fachada que colocaba.
—¿Segura? —alzó una ceja.
—Completamente —carraspeó ella, alejándose un paso.
Alaia miró fijamente a Nolan, sintiendo el peso de s