Capítulo 99.
La cueva en la que me había metido era solo un largo pasillo que revelaba un enorme campamento al otro lado.
Un montón de Renegados en diferentes estados de desnudez, podredumbre y barbarie se encontraron viéndome salir de la cueva para detenerme en seco.
No sabría decir quién estaba más sorprendido.
Ellos al ver mi lamentable estado y al osito en mis brazos o yo al ver todo tipo de construcciones de madera que contenían cadáveres para ilustrar para qué mierda servían.
Mala idea. Definitivamen