Capítulo 98.
-Grr y chillidos para ustedes también. No es como si ésta hubiera sido mi primera opción, ¿Saben? - Gruñí saltando la siguiente raíz y tratando de equilibrar el peso de los dos oseznos en mis brazos con mi carrera endemoniada para no ser la cena de mamás osas. - Ustedes no son precisamente livianos. ¿Creen que cargarlos mientras escapo es fácil? Al menos ustedes no se congelan el trasero mientras huyen...
Los rugidos furiosos a mi espalda cerraron mi boca y me concentré en correr por mi vida.