Capítulo 39.
-Tranquila, soy yo.
-¿Alfa Supremo?
Me relajé inmediatamente.
-Venía a dejarte esto. - Dijo en voz baja.
Fue cuando me di cuenta que esa mano que me había asustado estaba conectada a un frasco de un tono rojo.
Justo se parecía al que utilizaba para quedar como nueva al día siguiente. Sin dudarlo lo tomé y la bebí como un sediento en el desierto.
-Muchas gracias, Alfa.
-De nada. Descansa. - Dijo saliendo de mi cabaña, pero regresó ni medio minuto después. - Olvidé darte ésto.
Sac