Capítulo 40.
Él solo inclinó su cabeza hasta que estuvimos frente con frente. Cerró los ojos y dejé de ver la ira en ellos.
A pesar de su agresividad, no sentía miedo. Solo curiosidad por su reacción.
Quizá tanto maltrato a mi cuerpo me había vuelto insensible a cualquier reacción extraña de éste lobo porque, sin importar la situación, nunca me había lastimado.
-Vomi, fuiste tú la que entregó las noticias de que el territorio no era totalmente seguro porque de alguna forma hay malditos lobos circula