Capítulo 34.
Cuando volví a bajar quien me esperaba en la entrada de la cueva era el Alfa Supremo, así que desnudé mi cuello de inmediato.
-Alfa, buenas tardes.
-¿Estás lista?
-No se me indicó que requiera alguna ropa especial para la siguiente misión. ¿Debería cambiarme? - Pregunté recordando que la última vez que fui con él solo era para ser un pedazo de carne.
-No será necesario. ¿Me ayudas a empacar todo esto? - Preguntó señalando a todos los conejos al rededor.
Me lanzó un enorme trozo de tel