Capítulo 11.
Sacamos nuestros congelados traseros de la tienda y nos reunimos con el resto de la manada en el único espacio sin tiendas del lugar.
Nadie hablaba, todo estaba silencioso.
Entonces llegó un hombre alto jodidamente guapo. Sus rasgos eran finos, Pero su expresión letal. Estaría cerca de la treintena, si mis cálculos eran exactos. Ojos oscuros, piel morena y cabello negro... fácilmente dos metros de perfectos músculos.
Ah, si. Los músculos eran visibles debido a que el demente solo usaba un par