Capítulo 11.
-Tu figura es una aparición para mis cansados ojos. - Dijo el lobo con una sonrisa extraña.
Extraña en el sentido de que no parecía natural mostrar tantos dientes.
Mientras Bib escoltaba a nuestro invitado al pequeño salón, comí un par de bocados del desayuno, me aseguré de no tener nada entre mis dientes y me dirigí hacia allí.
Cada paso fue una tortura. Esperaba que el lobo dijera a qué había venido rápidamente para despacharlo y regresar a mi cama.
Con los cachorros ayudando, podía t