Justo cuando parecía que estaba perdiendo terreno por todos lados, Carla consiguió lo que había estado tramando durante tanto tiempo: fue nombrada Sanadora Superior en el Instituto Real.
Estaba a solo un paso de convertirse en Sanadora Jefe, exactamente como lo había planeado.
Miguel organizó una celebración digna de la pareja de un Alfa.
El gran salón de su casa de manada desbordaba lujo: candelabros de cristal, artefactos curativos ancestrales y hierbas raras exhibidas en vitrinas doradas.