—Te amo —dice Fernando cuando entra en mí.
No puedo respirar, me falta el aire. ¿Cómo se atreve a decirme eso? Tengo ganas de llorar por la emoción que me genera estar con alguien como él y sentirme amada.
—Fernando… —respondo mentiras, me sujeto de él.
—Ámame, Tya —me suplica, mientras vuelve a entrar y mi cuerpo convulsiona de placer—. Quiero ser el hombre que ames por siempre. ¿Me darás esa oportunidad?
—Fer… —Llego a decir sofocada.
Amo a este hombre…
Amo estar con él…
Amo sentirlo…
Lo amo…