—El hombre de D' Luca está vivo —dice el detective con su expresión apática.
—¿A qué se refiere? —le pregunto, ya que todos creíamos que Alfonzo lo había mandado a matar o por lo menos a torturar.
—Estuvo dando vueltas por tu casa —indica, y siento una ola de frío atravesarme—. Debemos hablar con Rodrigo.
Me da la mano para que lo acompañe fuera del edificio, en lo que parece un intento por protegerme. Al final, Rodrigo y el detective están de acuerdo en que yo debo desaparecer unos días. Hasta