Rompo a llorar después de leer la carta de Fernando. Llamo a Belén y le pregunto si sabe algo sobre esto. Me dice que uno de sus compañeros la encontró debajo de la almohada y la envió, esperando que me ayudara a sentirme mejor. La carta estaba cerrada, por lo que no sabían de qué se trataba.
—¿Estás bien, Tinita? —me pregunta Belén.
—No lo sé. Él quería que nos casáramos —respondo con una sonrisa triste.
—Eso es hermoso. Al menos sabes cuánto te amaba —me asegura Belén, tratando de consolarme.