Encuentro a Mabel en la sala de espera. El lugar está a oscuras y hace frío. No me gustan los hospitales, por lo que tengo que tratar de conservar la calma y respirar profundo para no perder el control. Me siento a su lado y me quedo en silencio. Tengo que evaluar muy bien lo que voy a hacer y cómo voy a actuar. Aunque haya pensado en todos los posibles desenlaces, esto no es un juego, algo puede salir mal y arruinar nuestros planes. Las vidas de más de diez personas están ligadas a la mía a pa