Capítulo 44. Él cambio su vida por la mía.
Nicol notó que sus piernas se habían hecho pesadas y su corazón latía cada vez más fuerte como si estuviera a punto de salírsele de su pecho, pero, aun así, se quedó inmóvil, paralizada, sin hacer un solo movimiento. Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras ella miraba a las llamas lamer la vieja edificación, emitiendo un calor tan intenso que se podía sentir desde el lugar donde estaban.
El intenso calor era casi insoportable, pero ella no podía apartar la vista, parecía como si estuvies