33. Tú elegiste ser ese hombre.
Elena apretó los brazos contra su pecho, sintiendo a Emily arañando desde el fondo de su garganta, queriendo gritarle que corriera hacia él, que se refugiara en ese calor que tanto había extrañado. Pero Elena no era Emily. Elena era una mujer construida sobre cenizas, y las cenizas no vuelven a arder sin destruirse en el proceso.
— Tú elegiste ser ese hombre — escupió ella, intentando usar el odio como un escudo contra la invasión de su espacio personal.
— Elegí sobrevivir — replicó él, acortan