31. Mira por donde vas, Wallace
Usaba toda su fuerza de voluntad para no darse la vuelta, no regresar al ascensor, no volver a acorralarla contra el espejo y besarla hasta que el mundo dejara de existir.
Estaba agitado. El aire del garaje le resultaba insuficiente. Lejos de ella, el vacío volvía a reclamar su espacio, pero esta vez era distinto.
Durante siete años, el fantasma de Emily fue su único norte, su risa, su forma de mirarlo como si él fuera suficiente... y luego el hospital, el silencio, la culpa. Durante años crey