—Oh, sí, sí. ¿El dueño de Vastum?
—Así es, señora. Un gusto conocerla.
—Igualmente. Y tú luces hermosa —Melissa amplió la sonrisa—. ¿Tamara Ralph?
—Sí, sí, tuve el honor de ir a su tienda en París…
—¿Ella es divina, verdad? —Melissa asintió—. Te dije que ese vestido lo conocía…
Eros besó la sien de su esposa y solo agregó, al ver el ceño fruncido de Melissa:
—Mi esposa es modelo —Melissa abrió grandes ojos con impresión—. Trabajó con Tamara Ralph hace como dos años —fue el mismo Eros quien indi