Con una sonrisa, agradeció al capitán de meseros que las llevó hasta la mesa que había escogido en uno de los restaurantes lujosos de su esposo. Su mejor amiga lucía fascinada, observando todo el lugar con una sorpresa que podía suponer era la misma que ella tuvo la primera vez que fue llevada al mismo. Y es que, sin duda, había algo, quizás la decoración, las vistas impresionantes o la exclusividad de cada local, pero ese era el tipo de negocios, de los muchos que su esposo poseía, que más le