Ares suspiró de manera pesada. Se miró la mano aún desnuda y lamió sus labios cuando se encontró apenas con su reflejo en el anillo dorado. Él ya había sido un esposo, siempre había dicho que se casó por amor, que el haber perdido a esa mujer no solo le arrancó el alma, también le oscureció el corazón y lo convenció para crear ese plan de venganza que, por años, había ejecutado contra todos los involucrados en ese atentado, siendo la heredera su objetivo final. Pero ahora que la tenía, ahora qu