Melissa no le bajó la mirada mientras él avanzaba un paso más.
—No voy a detenerte si ayudas a tu familia.
—No, solo vas a quitarme orgasmos y me harás sentir miserable por lo mismo.
—Porque puedo asegurarte que esto que has vivido no se comparará en nada cuando el golpe de realidad te llegue.
—¿¡Por qué hablas como si supieras más que yo de mi familia!?
—¡Porque lo hago! —gritó en respuesta—. Lo hago, y estoy tratando de proteger a la mujer que me está volviendo loco con sus encantos, con su d