—El oscuro me celebra hasta el más mínimo movimiento —le señaló, viéndola de frente—. El hombre que esperabas que me matara en los primeros días, ese que con tus supuestas bromas era el ser más tenebroso del mundo, terminó resultando un hombre atento, caballeroso, buen guía… —lamió sus labios—. Excelente follador —resaltó. Mariam abrió grandes ojos—. Porque no solo la tiene grande y gruesa, también sabe usarla —aclaró. Ya para ese punto, hasta la empleada cercana bajó la mirada, impresionada—.