Capítulo 91. El eco de una madre ausente.
Francesco irrumpió en la mansión Lombardo como un meteoro, con su imponente presencia, llenando la sala. Ignoró por completo a Abigail y a Becky, quienes lo miraron con sorpresa y desconcierto. Su único objetivo era encontrar a Norah. Al encontrarla, la llevó a un rincón apartado en el que se respiraba nerviosismo.
—Norah, he metido a Max en la mafia a la fuerza. Y así como lo metí, lo sacaré. Te lo juro, no dejaré que mi hijo pise una cárcel común.
Comenzó con su voz grave y autoritaria. Norah