Capítulo 87. La triste detención de Max.
El corazón de Max latía a mil por hora, atrapado en un laberinto del que no veía la salida. La ansiedad lo consumía mientras observaba cómo su situación se complicaba cada vez más. Sus abogados, aunque luchaban con todas sus fuerzas, sentían que estaban perdiendo terreno ante las nuevas evidencias que, aunque no lo involucraban directamente, parecían ser suficientes para que Boris y Castell tramaran un plan para encerrarlo.
—No podemos dejar que esto termine así —dijo uno de sus abogados, con l