Capítulo 78. Súbita responsabilidad.
Becky y Abigail se encontraban en la oficina de Max. El ambiente era tenso, pero allí se mezclaba una extraña alegría con una preocupación creciente. Abigail, con una sonrisa radiante, acariciaba su vientre, mientras que Becky, sentada en una silla, miraba por la ventana con una expresión de inquietud. La noticia del embarazo había traído felicidad a todos, pero para Becky era un torbellino de emociones.
—No puedo evitar sentirme abrumada —confesó Becky, rompiendo el silencio. —Estar enamorada