Capítulo 70. Nada es para siempre.
Abigail termina sus actividades en la academia y se dirige a la mansión junto a su amiga Becky, con mucho de qué hablar. Suben al cuarto de los bebés, donde cada una se hace cargo de un niño, y con los coches de los pequeños entran en el despacho de Max. Una vez dentro, se encierran para conversar, dejando atrás el bullicio del hogar y creando un espacio privado para compartir sus pensamientos y preocupaciones.
Abigail, con la voz temblorosa, se vuelve hacia Becky y dice:
—Rápidamente, tengo qu