Capítulo 67. Poca resistencia, mucho arrepentimiento
Gavin se deleitó entre sus pechos maduros y firmes, pero suaves al tacto y receptores a sus caricias.
Marina emitió un gruñido desesperado que sonó dulce como la miel a oídos de Gavin cuando succiona un pezón y jugó redondeando la punta con su lengua.
Marina se aferraba a él como si estuviera en un caballo, apretándolo con las piernas para sentir la fricción de ambos clavó las uñas en sus hombros y él acarició su otro pezón con pulgar e índice, con la presión justa para imitar lo que ha