POV Aldebrand
Despertar sin dolor es un lujo que había olvidado.
El techo de mi alcoba me recibe con una claridad distinta esta mañana; no gira, no se oscurece en los bordes. Respiro hondo y el aire entra sin quemarme el pecho. Mis manos, apoyadas sobre el vientre, no tiemblan como antes. Hay una tibieza serena recorriéndome el cuerpo, como si la vida hubiese decidido concederme una tregua.
—Majestad… —susurra la doncella al verme abrir los ojos—. ¿Desea té?
Asiento. El gesto es pequeño, pero f