POV Leonard.
Nunca he sabido manejar lágrimas. Me inquietan, me desarman, y me provocan ese impulso torpe de querer resolver lo que sea que las provoca… pero sin saber cómo demonios hacerlo.
Por eso, cuando vi a Elara con las lágrimas al borde de sus ojos, frente a mí, con el manto aún sobre los hombros y el cabello revuelto por el viaje, sentí un tirón desagradable en el pecho. Un tirón que no logré disimular.
Intenté concentrarme en mi enojo —porque debía estarlo, porque ella rompió una orden