De vuelta a Linoa.
POV Elara
El carruaje se movía con un vaivén suave, aunque cada piedra del camino hacía temblar el suelo bajo mis pies. Afuera, el paisaje se deslizaba entre la bruma matinal y los campos dorados que bordeaban los límites del reino.
Mirenia estaba a mi lado, envuelta en un abrigo oscuro, tan silenciosa que apenas parecía respirar. Yo, en cambio, no podía dejar de apretar las manos sobre mi regazo. Sentía un nudo en el pecho, una mezcla de ansiedad y emoción que me mantenía alerta a cada sonido