Mundo ficciónIniciar sesiónPOV Aldebrand
La mañana había comenzado con una quietud extraña. No era la calma habitual del castillo al amanecer, esa que siempre me resultó familiar incluso en mis peores días de fiebre y debilidad. Era otra cosa. Una sensación incómoda, como cuando el cuerpo presiente la enfermedad antes de que el dolor aparezca.
Estaba sentado, aún envuelto en mantas, cuando vi entrar al guardia. No tocó la puerta







