El padre de Elara.
POV Leonard
Las puertas del castillo temblaban bajo los golpes insistentes. No eran golpes violentos, sino toscos, torpes, repetidos con la desesperación de alguien que llevaba horas intentando ser escuchado.
—¡Dije que no puede pasar! —gruñó uno de los guardias, sujetando por el antebrazo a un hombre mayor, desalineado, con la ropa sucia de polvo y un olor a tabaco viejo impregnado en la piel.
Pero el hombre no se movió.
—Tengo que hablar con el rey… —repitió, tercamente, con una voz cargada d