POV Leonard
Nunca me gustaron las visitas que duraban más de lo previsto. No porque detestara la hospitalidad, claro que no… me eduqué para dominarla, sino porque tarde o temprano, la cortesía terminaba convirtiéndose en una máscara pesada. Y esta, en particular, se me estaba resquebrajando.
Amarán debía haberse marchado hace tres días. Sin embargo, cuando Valentín entró a mi estudio con esa expresión entre cautelosa y resignada, ya presentía lo que iba a decirme.
—Su Alteza —comenzó, ajustándo