Ella se notaba sumamente molesta, una vez que los representantes legales de la familia Lund se pusieron al tanto de la situación ella fue a verme.
— Maldito bastardo, de ese me voy a encargar de refundirlo en prisión.
Aimee estaba que no cabía de la cólera, miraba a Fernández y a las chicas que trataban de contener a Dánae para que no violara al pobre hombre.
— Definitivamente esa chica está loca, ni sé porque se está haciendo la ebria.
— ¿No está ebria?
— Solamente tomó tres copas de vino