— Hasta que finalizaron par de conejos hormonales.
Mis mejillas se ruborizarón pero luego hicimos como que nada había pasado, preparamos el desayuno y comimos en el comedor. Aimee se fue a cambiar y salimos de la casa solo que esta vez iba con una maleta grande ya que pasaría toda la semana en Dubái.
— Cuando lleguen me avisan — dijo Adriel besándome — te voy a extrañar Lu.
— Yo también, trata de cuidarte y comer apropiadamente.
Nosotros nos marchamos y la señora Nela quedó a cargo de la casa j