— Así tenga que venderle mi alma al demonio, la casa no se va a vender — le dije — no te preocupes que yo voy a resolver esta situación, así como resolví los otros problemas que se nos presentaron.
Logré tranquilizarla y le pedí que se quedara a dormir conmigo por hoy, ella accedió y me dirigí a su cuarto para traer sus almohadas y la sábana, fue ahí que me encontré con Lina.
— Si vas a proseguir con la demanda hazlo — le dije rabiosa — pero ya te digo que la casa no se va a vender.
— En